Del trauma físico al social de los niños ostomizados

Del trauma físico al social de los niños ostomizados

Los niños ostomizados son aquellos que nacen con una malformación interna en algún órgano de su cuerpo y han sido intervenidos quirúrgicamente para conectar dicho órgano a la parte externa, hoy le compartimos más información sobre el trauma físico al social.

La necesidad de abrir un estoma en un niño, generalmente, tiene causas en problemas congénitos y se realiza en el periodo neonatal, y luego los padres deben cumplir con ciertos cuidados a un niño con ostomía. De acuerdo con estadísticas del Departamento de Salud del Estado de Nueva York, en Estados Unidos, la incidencia de niños nacidos con malformaciones congénitas es de 3,4%, siendo más frecuentes en el sexo masculino. Según el Ministerio de la Protección Social, en Colombia las malformaciones congénitas constituyen una de las primeras causas de morbilidad y mortalidad en los menores de 14 años.

Los estomas más frecuentes a nivel mundial en pediatría son: en primer lugar, la gastrostomía, en la cual se comunica el estómago con la pared abdominal para que a través de este agujero sea alimentado el bebé. En segundo lugar está la colostomía en la que se deriva una parte del intestino hacia la piel del abdomen para permitir la eliminación intestinal. Sigue la urostomía en la que es desviado algún tramo de la vía urinaria, también hacia la piel abdominal para permitir la eliminación de la orina. Finalmente, el cuarto estoma más frecuente en los niños es la traqueostomía, donde es perforada la traquea para permitir el ingreso de aire a los pulmones cuando se presentan malformaciones en el tracto respiratorio.

Existen gran número de casos en que los niños nacen sin malformaciones internas, pero sufren algún accidente o desarrollan alguna patología que desemboca en un proceso de ostomización.

Están los casos de los procedimientos quirúrgicos que fracasan o en los que se evidencia que la malformación es irrecuperable y los menores llegan a la edad escolar con el estoma.

El impacto psicológico de vivir con un estoma es más fuerte en un menor que en una persona adulta y las reacciones que generan en un salón de clase son factores que estimulan la deserción escolar.

Un estudio realizado en el Hospital de La Misericordia por el programa Cuidado Integral al Niño Ostomizado de la Facultad de Enfermería de la UN, sobre la población más grande del país de menores en esta situación reveló que la tercera parte de los niños en edad escolar no asiste a la escuela.

Este programa funciona desde 1994 y sólo en los últimos seis años ha atendido un promedio de 100 nuevos casos por año.